Receta Sopa Miso: Refuerza tu Sistema Inmunológico

¿Quién no ha ido a un japonés y ha comido sopa miso?

Su origen es chino y se extendió a Japón en el siglo VII. Hoy en día es un de los platos principales de la gastronomía japonesa y se elabora de manera diferente en cada región, aunque siempre hay dos ingredientes fijos: el miso y las algas. Se le puede añadir soba o arroz, tofu, pescado y
diferentes verduras. Puede tomarse, también, en el desayuno ya que como aconseja la MTC (Medicina Tradicional China) es recomendable romper el ayuno con un líquido caliente y sabor salado para ayudarnos a la digestión y favorecer nuestra concentración. Durante dos años estuve tomándola cada día en ayunas para regentar la flora intestinal. Aún la sigo tomando casi a diario, tanto en verano como en invierno, en desayunos, comidas o cenas.

Os cuento una anécdota:

Un día, hará más de una década, fui a comer a un Japonés auténtico, el chef era catalán pero había vivido y trabajado como cocinero en Japón. Pedí una sopa miso y me trajeron una muy diferente a lo que se suele servir en la mayoría de restaurantes japoneses. El restaurante era muy pequeño y no había mucha gente ese día, así que el chef tuvo la amabilidad de sacarme de mi ignorancia y explicarme que en cada región se hace de una manera distinta. También dijo que siempre ha de contener estos dos ingredientes que la caracterizan y he mencionado anteriormente.

El miso es pasta vegetal de soja fermentada, para los orientales es la principal fuente de proteínas. Existen varios tipos, aunque los más utilizados son:

  • Hatcho: miso de soja. Es el más proteico, ideal para cuando hace frío.
  • Genmai: miso de soja y arroz
  • Muji: Miso de soja y cebada
  • Shiro miso o miso blanco.

Ingredientes

  • 1 cebolla cortada a medias lunas muy finas
  • 1 zanahoria a medias lunas
  • 1 daikon o nabo a medias lunas
  • 5 cm de alga wakame, remojada y cortada a trocitos
  • 1 seta shitake fresca o seca por persona
  • 1 c.s de aceite de sésamo prensado en frío
  • 1 c.p por persona de miso de cebada (no pasteurizado)
  • Perejil o cebollino fresco
  • 1 trozo de raíz de jengibre
  • Sésamo blanco o negro tostado
  • 1L de agua

c.s* cucharada sopera
c.p* cucharada postre

Elaboración

  1. Calentar una olla con el aceite de sésamo, añadir la cebolla y saltearla hasta que esté translúcida, con una pizca de sal.
  2. Añadir la zanahoria, el nabo, el alga y las shitake. Saltear unos minutos más.
  3. Agregar el agua, llevar a ebullición y bajar a fuego suave. Cocinar 20 minutos.
  4. Servir las raciones en un cuenco. Añadir el miso con un colador y una cucharita pequeña (con la sopa humeante para que pueda activarse).
  5. Servimos con unas gotas de jengibre fresco, perejil o cebollino cortado muy fino y sésamo blanco o negro tostado.
  • Podemos añadirle chirivía, hinojo, calabaza, puerro, apio si nos resulta así más sabrosa.
  • Para niños es mejor sin jengibre.
  • Podemos incluir pasta, arroz, quinoa, mochi… y tofu, tempeh o pescado.
  • Los beneficios nutricionales los obtenemos en su mayoría del caldo así que no es imprescindible comerse las verduras
  • El shitake fortalece el sistema inmunológico ayudando a prevenir contagios, alergias, gripes y resfriados.

Beneficios

  1. Tonifica la energía, mineraliza y alcaliniza la sangre, activando la circulación y eliminando el cansancio.
  2. Tiene importantes propiedades antiradioctivas y elimina metales pesados.
  3. Potencia la digestión y los riñones.
  4. Regenera la flora intestinal.
  5. Refuerza el sistema inmunológico.

Zahyra Pérez,
Consultora Macrobiótica y Profesora de Cocina Energética

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